El incremento sostenido en las cotizaciones internacionales del petróleo y sus derivados vuelve a encender las alarmas en los sectores productivos y de transporte de la República Dominicana. Dirigentes del sector transporte de pasajeros, choferes de carga y comerciantes minoristas han advertido sobre la presión financiera que este panorama ejerce sobre sus costos operacionales, lo cual amenaza con trasladarse al costo de los pasajes urbanos e interurbanos, así como a los productos alimenticios de primera necesidad.
Para los habitantes de Barahona y las provincias del Suroeste, este escenario resulta de particular sensibilidad. La dependencia del transporte terrestre para el traslado de productos agrícolas desde la Región Enriquillo hacia Santo Domingo, y el abastecimiento de insumos terminados de retorno, incrementa la vulnerabilidad de la economía local ante cualquier reajuste tarifario en el flete de carga.
Representantes del sector transporte señalan que la efectividad de los subsidios gubernamentales aplicados a los carburantes empieza a verse acotada por las fluctuaciones externas, lo que obliga a las federaciones a reevaluar sus esquemas operacionales. Paralelamente, comerciantes y vendedores al detalle expresan preocupación por el efecto en cadena que genera la subida de los fletes alimentarios, advirtiendo un traslado inevitable al precio final que paga el consumidor.
Por el momento, las organizaciones del sector no han anunciado un reajuste formal e inmediato de las tarifas en las rutas interurbanas que conectan a Barahona con el Distrito Nacional, pero admiten que se mantendrán en sesión permanente para evaluar la evolución del mercado energético y las medidas de contención estatal.

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