El Aeropuerto Internacional María Montez de Barahona se encuentra en el centro del debate sobre su capacidad logística y el estado de sus instalaciones, operando actualmente con un movimiento aéreo reducido que ronda las 56 operaciones al mes, compuestas principalmente por vuelos privados y de carácter militar.
Ante las interrogantes surgidas en torno al rol estratégico de la terminal frente a la situación de seguridad en Haití y posibles operaciones logísticas internacionales, las autoridades administradoras han salido al paso. Luis José López, director de Comunicación Corporativa de Aeropuertos Dominicanos Siglo XXI (Aerodom), aseguró que la infraestructura conserva intactas sus condiciones técnicas —incluyendo una pista de aproximadamente 3,000 metros— para recibir diferentes tipos de aeronaves. Sin embargo, aclaró que hasta el momento no se han registrado vuelos hacia el vecino país ni movimientos extraordinarios vinculados a dicha crisis.
Por otro lado, un recorrido reciente por las instalaciones públicas de la terminal evidencia importantes desafíos de mantenimiento. El edificio principal muestra áreas con desgaste visible, pisos dañados, falta de pintura, ausencia de luminarias en ciertos sectores y estructuras oxidadas. Esta situación contrasta con la presencia de unos 145 empleados de diversas instituciones estatales que mantienen los servicios de seguridad y control aeroportuario activos las 24 horas.
Fuentes consultadas señalaron que existe un proyecto preliminar enfocado en el remozamiento de la terminal, aunque hasta el momento no se han ofrecido detalles concretos sobre presupuestos, cronogramas de ejecución ni alcance de las obras. La reactivación de rutas comerciales estables continúa siendo la principal tarea pendiente para maximizar el potencial económico y turístico de la región Enriquillo.

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