WASHINGTON / BAGDAD.— Estados Unidos ha completado de manera oficial el retiro de sus fuerzas militares desplegadas en Irak, poniendo fin a una presencia bélica y de asistencia operativa que se extendió por más de 20 años desde la invasión iniciada en marzo de 2003.
La culminación del repliegue responde al acuerdo bilateral alcanzado en 2024 entre el gobierno estadounidense y las autoridades iraquíes. Dicho plan contemplaba la salida progresiva de la coalición internacional liderada por Washington, tras la transición de misiones de combate a labores exclusivas de asesoría y entrenamiento en la lucha contra el Estado Islámico (ISIS).
Fuentes del Departamento de Defensa de EE. UU. confirmaron que las últimas unidades apostadas en bases clave del territorio iraquí transfirieron el control operativo total a las Fuerzas Armadas de Irak. Aunque se mantendrá un marco de cooperación bilateral en materia de inteligencia y seguridad, las operaciones sobre el terreno quedan bajo soberanía exclusiva de Bagdad.
Impacto geopolítico y lectura regional
El cierre de la presencia militar estadounidense representa un hito en la reconfiguración geopolítica de Oriente Medio. Para los analistas internacionales, este movimiento reduce la huella bélica de Estados Unidos en la región para centrar recursos en otras prioridades estratégicas mundiales, mientras deposita en el gobierno iraquí la responsabilidad de garantizar la estabilidad frente a focos remanentes de extremismo.
Aunque la noticia no genera un impacto económico o social directo e inmediato sobre la provincia de Barahona ni la Región Enriquillo, constituye un hecho de alta relevancia internacional para la comunidad dominicana que sigue los acontecimientos de la política global y la seguridad multilateral.


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