SANTO DOMINGO – Una investigación federal ha dejado al descubierto un esquema de tráfico de influencias que operaba en el corazón de la delegación diplomática estadounidense. Lo que empezó como un rumor en la industria del entretenimiento terminó en una denuncia penal que sacude los cimientos de la DEA en la región.
De años a semanas: El precio de la urgencia
El gancho era irresistible: evitar la espera burocrática de años para una cita de visado. Según las autoridades, el esquema prometía el documento en tan solo 14 días. El costo de este "privilegio" se dividía en dos requisitos innegociables:
1. US$ 10,000 en efectivo.
2. Un contacto de alto nivel dentro de la DEA.
El "Enlace" de la Industria Musical
En el centro de la trama aparece una figura sombría: un conocido promotor y agente de talentos dominicano. Aunque su nombre no figura explícitamente en la denuncia, se le describe como un colaborador habitual del ex-empleado de la embajada involucrado.
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“Su rol era filtrar a los clientes bajo la fachada de colaboraciones artísticas legítimas para conseguir los permisos de entrada.”
El Supervisor implicado: Melitón Cordero
La pieza clave del engranaje era Melitón Cordero, quien durante los últimos cinco años se desempeñó como supervisor de la agencia antinarcóticos en la República Dominicana.
¿Cómo funcionaba el fraude?
• Identidades falsas: Cordero catalogaba a los solicitantes como "fuentes valiosas" para la ley.
• Abuso de poder: Utilizaba su cargo para saltarse los protocolos de seguridad de la Embajada.
• Desconocimiento total: La fiscalía sostiene que Cordero ni siquiera conocía a las personas que estaba recomendando como informantes.

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